Ganadores del concurso (2021)

- Ganador de esta edición del Concurso Defensa y Yo -

Marina Gómez Carrasco

Universidad de Salamanca

Mi nombre es Marina Gómez Carrasco. Nací y crecí en Abarán, un pueblo de la Región de Murcia, España, donde estudié hasta terminar 4º de ESO. Entre 2018 y 2020 estudié bachillerato de investigación en el IES Los Albares de Cieza, un bachillerato basado en la investigación científica que desarrolló mi pensamiento crítico y mi capacidad de reflexión. Actualmente, soy estudiante de la prestigiosa Universidad de Salamanca, y acabo de comenzar el segundo curso de Derecho, Ciencias Políticas y de la Administración Pública. Me considero una persona a la que le gusta aprender cosas nuevas, viajar, conocer nuevas culturas y formas de ver el mundo. Mis mayores aficiones son la lectura, la música, el cine y el arte en general. Una de las principales razones por las que elegí esta carrera es mi profundo interés por la historia y el desarrollo de la política en todo el mundo. En el futuro me gustaría mucho mejorar y ayudar a nuestra sociedad y creo firmemente que una buena formación académica es clave para hacerlo. Mientras tanto, intento equilibrar mis estudios y mi tiempo libre divirtiéndome con mi familia, mis amigos y la naturaleza, que me dan la fuerza y la esperanza que necesito para alcanzar mis metas.

El futuro de la guerra

La guerra híbrida, una amenaza imprevisible

La transformación de los conflictos bélicos presenta un nuevo escenario para la seguridad de los Estados. En este contexto, es necesario un cambio en la cultura de defensa, implicando a todos los actores políticos, incluida la sociedad civil, y enfatizando la importancia de alianzas internacionales para fortalecer la defensa de cada Estado.Una propuesta que pasa por instruir a los más jóvenes, fomentar la participación y acentuar la resiliencia de la sociedad.

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El futuro de la guerra no es predecible. El  carácter de la guerra está experimentando cambios profundos e irreversibles como consecuencia del nuevo escenario geoestratégico y geopolítico y de la revolución tecnológica en la que estamos inmersos (JUL, 2011).  En un marco de inestabilidad política,  económica, de conflictos militares, rivalidades  regionales, escasez de recursos, cambios climáticos y  grandes movimientos migratorios de refugiados y  desplazados se pone en duda la eficacia de las  instituciones. Las potencias se rearman, los  ciberataques aumentan y terroristas y delincuentes se  ponen al servicio de intereses políticos cuyo objetivo es  polemizar, dividir y romper la estabilidad de las  instituciones y convencer de la decadencia del sistema  democrático.  El desarrollo tecnológico y la globalización constituyen nuevos retos para los Estados en lo que se refiere a la seguridad. Un entorno que favorece actos  terroristas, manipulación de información, chantajes,  extorsiones, presión de los medios y guerras semiencubiertas. 

La política ha cambiado, la guerra ha cambiado.  Para fortalecer la defensa de los países contra los nuevos  ataques la ventaja es prioritaria: ventaja científica,  tecnológica, militar, económica y educativa.  Defendiendo dos grandes pilares de nuestra sociedad:  valores humanos y democracia.   Las nuevas y distintivas herramientas incluidas  en la actualidad de los conflictos bélicos son la “guerra  de la información (information warfare) y los  ciberataques” (Galán, 2018, p.8). La hibridación de los  conflictos ataca las debilidades de los Estados y sus  instituciones utilizando medios económicos, políticos o  (des)informativos, siendo para ello el ciberespacio el instrumento más eficaz. Las amenazas híbridas pueden  partir tanto de Estados como de agentes no estatales y  abarcar formas de enfrentamiento tanto violentas como  no violentas (Galán, 2018). 

Coordinar políticas de defensa y seguridad, en  conjunto con la Unión Europea, la OTAN y las Naciones  Unidas es prioritario para asegurar la paz actual y de  generaciones futuras y desarrollar capacidades civiles y  militares para prevenir conflictos. Conseguir respuestas eficaces requiere mayor  cooperación, mayor solidaridad financiera, desarrollo  tecnológico, apoyo logístico e intercambio de  información entre Estados que permitan proteger del  delincuente con rapidez. Los Estados también necesitan  una comunicación fluida con la población civil, que debe  implicarse en la cultura de defensa. 

Tener conocimiento de las graves  consecuencias que generan estos ataques debilitando Estados sin necesidad de guerras armamentísticas  abiertas, con campañas de desinformación que  favorecen los extremismos y los ataques terroristas que  provocan bajas humanas y daños materiales.  Instituciones y sociedad necesitan un lenguaje común  basado en el conocimiento de estas instituciones, la  cultura de defensa y los valores humanos. 

España es especialmente vulnerable a estos ataques. La importancia del Mediterráneo, el intenso  tráfico marítimo, los conflictos con Marruecos por la  pesca, Ceuta y Melilla, su enclave como puerta de Europa  para el tráfico de drogas y la inmigración, la  inestabilidad política y los conflictos nacionalistas son  factores que ponen en riesgo la seguridad, la eficacia y la  credibilidad de nuestras instituciones. 

El primer paso para facilitar la cultura de  defensa en España es llevar a las aulas un proyecto que  propicie el protagonismo de los jóvenes en un entorno  en el que tengan la oportunidad de adquirir  conocimiento y participar en el ámbito de seguridad y  defensa, concienciando sobre los desafíos que entraña proteger el Estado del Bienestar contra las amenazas externas, ligadas en ocasiones a movimientos  desestabilizadores que crean el conflicto desde dentro.  

Un proyecto universitario multilingüe en convenio con instituciones estatales que incluya un  programa de becas y prácticas institucionales, con  participación en conferencias y debates sobre conflictos  en actual desarrollo, posibles estrategias y actuaciones  que capacite a los estudiantes a desenvolverse en el ámbito internacional, desarrollando conocimientos  políticos constitucionales, de justicia social y derechos humanos. 

Construir una sociedad más resiliente pasa por  instruir cultura de defensa, es decir, sensibilizar y  concienciar a la sociedad sobre las necesidades de la  Seguridad Nacional, sobre los riesgos y amenazas a las  que se enfrenta y sobre el esfuerzo de los órganos  implicados para protegerla (Ministerio de Defensa de  España, 2011). 

Crear una identidad europea desde el  conocimiento, el aprendizaje y la participación,  desarrollar fortalezas, habilidades y recursos para  crecer ante situaciones adversas cambiando nuestros  hábitos y creencias desde el conocimiento, educar en la  resiliencia, fomentar la cooperación y el trabajo en  equipo para crear una sólida red que fortalezca las  instituciones y asegure una sociedad próspera, estable,  segura y libre. 

No es la especie más fuerte la que sobrevive, ni  la más inteligente, sino la más receptiva al cambio
(Charles Darwin)

Bibliografía

Jul, J. M. S. (2011). La innovación y la tecnología como factor estratégico diferenciador en el siglo
XXI. Cuadernos de estrategia, (154), 23-66. http://www.raing.es/sites/default/files/Cap07.pdf

Galán, C. (2018). Amenazas híbridas: nuevas herramientas para viejas aspiraciones. Documento de trabajo, 20, 2018. https://www.almendron.com/tribuna/wp-content/uploads/2018/12/dt20-2018-galan-amenazas-hibridas-nuevas-herramientas-para-viejas-aspiraciones.pdf

Ministerio de Defensa de España (2011). La Cultura de Defensa.
https://www.defensa.gob.es/portaldecultura/Galerias/ficheros/La_cultura_de_defensa.pdf