Ganadores del concurso (2023)

Luay Akrari Bouyardane

Universidad Autónoma de Barcelona

Relaciones Internacionales

Luay Akrari Bouyardane tiene 19 años y es estudiante de Relaciones Internacionales en la Universidad Autónoma de Barcelona. Luay nació en Martorell, un pueblo de Barcelona, pero sus orígenes se remontan a Tánger, una ciudad del norte de Marruecos. Crecer entre dos culturas/mundos le ha permitido tener una mente abierta y multidisciplinar, lo que le ha hecho apasionarse por la diplomacia. En el futuro, a Luay le gustaría dedicarse a la diplomacia y hacer del mundo en que vivimos un hogar de convivencia y cooperación.

COMERCIO Y REARME: EL ASCENSO DE MARRUECOS EN EL CONTEXTO DE LA SEGURIDAD TRANSATLÁNTICA

El texto que se desarrolla a continuación se inicia en la conferencia impartida por el ponente Jason C. Moyer con el tema “El presente y el futuro  de la seguridad transatlántica: alianzas y estrategias” en la Universidad Autónoma de Barcelona, para analizar el papel de Marruecos en dicha agenda de seguridad, empleando distintas visiones teóricas para analizar el crecimiento comercial y rearme del reino. 

El presente ensayo pretende evaluar bajo las perspectivas realista y liberal el reto que la emergencia de este tercer actor, Marruecos, supone en la actualidad y futuro de la seguridad transatlántica, para concluir que el desarrollo de este vecino del Flanco Sur de la OTAN constituye una oportunidad, así como una amenaza para la organización. 

Para llevar a cabo dicho análisis, la variante liberal conocida como «liberalismo de la interdependencia» será utilizada con su herramienta conceptual de la interdependencia compleja, presentando así un análisis basado en los efectos positivos del comercio sobre el escenario internacional y la consecuente paz comercial. Por otro lado, el realismo estructural que se centra en los efectos de la anarquía estructural sobre el sistema internacional será empleado con el concepto del dilema de seguridad, fenómeno fruto de la inexistencia de una autoridad central en las relaciones internacionales.  

Marruecos es un país estratégicamente situado en la encrucijada de Europa, África y Oriente Medio (Lahrouri, 2023). Si se analiza su situación en el escenario internacional durante las últimas décadas, resulta evidente que el reinado de Mohamed VI ha dado un paso adelante en términos de explotación de esta situación geopolítica, llevando al país a un seguido de  reformas liberales cuyo objetivo ha sido hacer de la economía una mayor partícipe de los mercados internacionales. Estados Unidos considera cada vez más a Marruecos como un importante aliado contra el terrorismo y un socio comercial (Bruno,  2017), y ello puede resultar un indicador del grado de éxito de la evolución económica. ¿Pero qué tan influyentes son todas estas cuestiones en la seguridad transatlántica?  

Esta es una pregunta lógica que merece de la introducción del término de interdependencia compleja, acuñado desde finales de los años setenta por Robert Keohane y Joseph Nye (Schouten, 2008). La tesis central de estos autores era que la interdependencia surgida después de la Segunda Guerra Mundial era distinta, compleja en el sentido de que el recurso último a la fuerza ya no era incontestable y los asuntos económicos ya no eran tajantemente relegados a la esfera de las low politics (baja política). Desde esta perspectiva, la agenda  de seguridad transatlántica puede tener en Marruecos a un socio fiable, cuyos flujos comerciales crecientes con las principales economías occidentales suponen su conversión en un potencial responsible stakeholder. Por ende, un actor que tiene interés en promover los lazos económicos con el resto de las unidades del sistema, valorando positivamente el  mantenimiento de la seguridad de sus socios atlánticos y reduciendo la potencial amenaza que su crecimiento pueda suponer (ya que su crecimiento depende del bienestar de sus socios, con lo cual una actitud conflictiva podría suponer la pérdida de los beneficios que la  globalización comercial le supone). En esta línea, al mismo tiempo que Marruecos avanza su proceso de industrialización con hitos como la presentación del primer automóvil “Made in Morocco”, mantiene el diálogo y la cooperación abiertos con la Unión Europea y Estados Unidos en ámbitos como terrorismo e inmigración, ya que gran parte de la financiación que sus proyectos requieren proviene de estos socios. 

Descubriendo la otra cara de la moneda, Marruecos es uno de los veinte principales receptores en todo el mundo de la asistencia de Educación y Entrenamiento Militar Internacional (IMET), a través de la cual altos oficiales militares han recibido entrenamiento en los Estados Unidos (Arieff, 2021). Además, el Congreso estadounidense aprueba regularmente  adquisiciones de armamento militar por parte del reino marroquí, hecho que está provocando  lo que diversos analistas consideran un verdadero rearme jamás antes visto en la historia  moderna del país. En términos internacionales, este enfoque puede verse como un complemento al apartado anterior, puesto que un aliciente para que Marruecos sea más dependiente del comercio internacional y se abra a él, puede ser la concesión de armamento  que le suponga una percepción de posición más segura en la región.

La mención de la palabra «región» abre el camino al último fleco del análisis, y es el dilema de seguridad que la situación supone para la región del Magreb y lo que conlleva para los socios  atlánticos. En 1950, el politólogo estadounidense John Herz acuñaba el concepto de dilema de seguridad, para referirse a la situación en la que el fortalecimiento de un país en clave militar puede desatar un efecto dominó en la región haciendo que países vecinos se sientan debilitados, tomando así la iniciativa y rearmándose (Herz, 1950). En este caso, el rearme de  Marruecos (recordemos, apoyado por Estados Unidos) está dando muestras de influencia en otros actores clave del Magreb, como Argelia. Este último no esconde su malestar y declara abiertamente, en boca de su cúpula militar, que las capacidades defensivas del país se están revalorando ante la nueva situación del vecino Marruecos. En unas relaciones bilaterales ya de por sí enturbiadas, Argelia podría usar las cartas de la inmigración y el control del terrorismo en el Sahel para desestabilizar a los socios europeos, lanzando a Estados Unidos el mensaje de la necesidad de moderar el apoyo abierto al reino alauí. 

En conclusión, en este ensayo se ha visto como el ascenso de un actor puede verse de distinta  manera en función del marco analítico que se utilice. En el caso de Marruecos vemos cómo, en términos liberales, su ascenso comercial supone una oportunidad para la agenda de  seguridad transatlántica, teniendo en este un socio fiable para promover la estabilidad en el Flanco Sur de la OTAN. No obstante, con un enfoque realista el rearme del país puede resultar una amenaza para la seguridad transatlántica, con otros actores regionales aplicando medidas coercitivas contra los socios atlánticos con tal de minimizar su apoyo al reino.  

En destacadas apariciones, el difunto rey Hassan II solía decir que “Si Dios me encuentra  digno de un premio, lo aceptaré con toda humildad”. Marruecos considera su acercamiento a Occidente la realización de un sueño americano trabajado desde la Marcha Verde, pero los socios atlánticos deben valorar el grado al que este acercamiento puede resultar beneficioso sin provocar amenazas para la seguridad transatlántica.